jueves, 23 de julio de 2015

EL LOBO IBÉRICO

  
Nacen diminutos y negros como el azabache. Temblorosos, gimen pidiendo protección. Su rostro temprano es tierno y su mirada es dulce plegaria que cala hondo en el corazón más duro.
   Pronto el juego y la tutela se desvanecen, tornándose la vida en una dura pugna en la que se verán además perseguidos en todos los lugares y épocas con todo tipo de artimañas, como seres proscritos.
   Su culpa parece haber sido asumir el papel que la Naturaleza les ha otorgado.
   Este es, pues, el salvaje y hermoso cánido de nuestras tierras Zamoranas. Un ser vigoroso y soberbio, cuya mítica estampa nos trae a menudo a la mente el recuerdo de una rivalidad ancestral cuando las hordas de nuestros antepasados iban conquistando el planeta, desde el ecuador hasta llegar al Gran Norte, donde se toparon con el frio y la nieve, donde encontraron al que un día habría ser, en estado doméstico, el más fiel compañero, y en estado de libertad, el eterno competidor: EL LOBO.




 

 
 
  
 LOBO ENTRE EL BREZO
 
 
 
 LOBO MACHO EN LA CULEBRA
 
 
 
 
TRES LOBOS VOLVIENDO A CASA
 
 
CUATRO LOBOS
 
 
LOBOS
 
 
DOS LOBOS
 
 
 
 
LOBO COMIENDO
 
 

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